Mi Agenda De Teléfono

     La verdad es que el maldito trabajo me tiene alejado de estos mundos virtuales, que la verdad en ocasiones vienen bien para evadirse de los jodidos mundos reales. Llámense laborales, conyugales, espirituales, coitales… Lo que sea acabado en “ales”. Como mis jefes son superdotados me están jodiendo a base de bien trabajando como un mulo y haciendo más noches que la Veneno en sus tiempos mozos. El caso es que hoy me he puesto a cotillear antiguos correos electrónicos y también los contactos del mail. Después he comprobado la agenda del teléfono y me he dado cuenta que soy un triste. Hoy en día todos tenemos cientos de amigos en el “cara-libro”. Soy español, no lo puedo traducir de otra manera. Tenemos unas agendas en el móvil infinitas y por supuesto tenemos agregados como contactos al messenger a otros taitantos mil personajes con los cuales en la mayoría de las ocasiones no hemos hablado más de dos veces en la vida. Y es por ello que estoy muy triste. Me he dado cuenta que el entusiasmo juvenil por conocer y mantener relaciones ahora me la pela bastante. Bueno quizá no esté tan triste puesto que desde hace ya tres años al llegar Navidad elimino de la agenda del teléfono aquellos números de las personas con las que no he tenido contacto en un año. Pues bien mi mega adolescente agenda va quedando reducida a la mínima expresión. Supongo que algún día podré llegar a no tener teléfono. Y les puedo asegurar que ese día seré muy feliz. Porque será el día en que me podrán encontrar en una tasca de barrio o de pueblo todas las mañanas leyendo las mentiras del periódico y bebiendo cerveza sin esperar que me jodan de multas por tener que conducir. Mientras tanto, supongo que seguiré el ciclo enganchado al teléfono como burro tras zanahoria. Eso sí, prometo que llegará el día en que no quede ninguno de ustedes en la agenda del móvil porque en mi vida ya no existirá ese infame invento. Además tampoco creo que dentro de unos años me llegue a soportar demasiada gente, por lo que el daño será menor.

Hoy en día vivimos muy a mi pesar en una jodida era socio-digital que empobrece las relaciones personales. Se pierde el calor del contacto humano. Se escapan los detalles de las miradas tras el humo de un pitillo. Las sonrisas virtuales entristecen cada día más el teclear al conversar con un amigo delante de la pantalla. Y eso me ocurre porque imagino la misma conversación frente al mar que gobierna Liencres, sentado en el Castilla, en la Tentación, en el Café Gijón, en el Ateneo, paseando por la Plaza de Salamanca, entre los acordes de un concierto en Dublín, el Deisbar o junto a una caña en el Puchi. Y por supuesto no hay comparación posible. Sin embargo, por el momento y en la distancia con casi toda mi gente no tengo otro remedio que ceder ante este presente que cada día odio más. Es por ello que aprovecho este nuevo retorno al blog para dedicar una canción a todos los que continuáis estando en la agenda. Y sobre todo a los incondicionales del cara a cara, de los debates, de las barras, de los abrazos y las confesiones. Os regalo esta canción que sin duda da algo de color a estos tiempos un tanto oscuros que estamos viviendo.

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~ por Nas en 16/06/2011.

4 comentarios to “Mi Agenda De Teléfono”

  1. Cuanto me alegro de que hayas vuelto :)

  2. ¡Qué placer Compadre!, qué placer poder volver a leerte el corazón por estos lares. Bienvenido a este lugar extraño que muchos hemos hecho nuestro.

  3. Bueno pues poco a poco iremos retomando el tema por aqui. El verano promete!!!

  4. vuelve el hijo prodigo, me alegro hermano

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