Canciones De Amor

•22/11/2009 • 1 comentario

     Llevo varios días dando vueltas a una lista que me encontré en una cadena territorial el otro día y en la que anunciaban las veinte canciones de amor de toda la historia. El problema o no, es que casi todas son en inglés y nosotros, comedores compulsivos de tortilla de patata y burros como ladrillos no tenemos ni puta idea del “chaquesperiano” idioma. Es lo que hay. Ni perra idea. Pero como son sonoras pues ale. El caso es que yo en muchas ocasiones me parto el culo en celebraciones y bodas cuando escucho ciertas canciones que son utilizadas. Lo dicho que yo no me voy a extender. Y por supuesto no voy a hacer otra lista de canciones que ya bastante aburrí con la que hice. Tan solo voy a decir que quizá deberíamos fijarnos un poco en la letra de las mismas, y usar esta bendita herramienta que es la red para comprobar la letra de algunas de nuestras canciones favoritas. Por lo tanto recomiendo la siguiente canción como una preciosa canción de amor. Y leer la letra o interesaros por buscarla si no la entendéis que todavía me acuerdo cuando mi madre toda moderna y marchosa ella hace poco estando con mi hermana nos dijo que una canción de Nirvana era muy bonita. Se lo imaginan verdad. Por supuesto que se trataba del “Rape Me” (que viene a significar mami, “Viólame”. Así que para que esta vez no haya dudas ahí se la dejo. The Cure con todo lo siniestro que puede llegar a enredar su letra. Pero pedazo de canción. Just Like Heaven.

Supervivientes

•21/11/2009 • Dejar un comentario

     En estos tiempos extraños en los que vivimos todavía hay momentos de remanso en los que puedes encontrar la paz. Entre toda la maraña de absurdas reglas de compromisos y falsas sonrisas todavía existen minutos de libertad incomprendidos para todo el mundo si no son vividos en la propia piel. En la jungla de asfalto en la que vivo o más bien sobrevivo todo se ve de otro color cuando suena una canción. Ese momento en que la realidad se distorsiona, en que la mente se aleja de lo real o tal vez se acerca. Instantes en que al son de unos acordes todo puede verse con ojos distintos. Y todo comienza a girar sin darte cuenta. Encuentras ese instinto primario y más carnal que todos llevamos dentro y es cuando ves todo con claridad. Los cielos se tiñen de celestes puros ante el recuerdo de alguien perdido. Las bocas de metro se convierten en escaleras hacia el infierno donde se agolpa la decrépita sociedad en la que mal vivimos. Los edificios parecen retorcerse cansados de sostener unos sueños de grandeza que ni siquiera son los tuyos. El recuerdo de un amor pasado, la ira ante la injusticia, una sonrisa extraviada encontrada en la boca de la chica del gorro azul que cruza delante tuyo cuando has tenido que detener tu vehículo porque un gigante delgado y con tres ojos marca un color que mis daltónicos ojos no distinguen. Todo eso se agolpa en mi cabeza. Siento la presión de mi sangre agolpándose en ella. Queriendo salir, pidiendo paso como una marabunta de animales enloquecidos. Los letreros luminosos en las fachadas de la gran urbe  me observan con ojos de bruja. Pretenden hipnotizar mis sentidos pero no lo consiguen. Tan solo se dejan engañar los incautos. Los atormentados, los perdidos que no han encontrado su sitio en esta tierra. Solo ceden los débiles ante los encantos y el maquillaje de la ponzoña. Aprieto con fuerza el volante y subo el volumen de esa canción que amontona adrenalina en mi sangre. Es como echar un polvo cuando eres novato. Los nervios y la tensión del momento. El pensar más de la cuenta y la posterior calma. Y si ha sido bueno un cigarro. Así es como se llega al remanso del que les hablaba. Comienza una canción, tan solo unos acordes que hacen que subas el volumen. Se amontonan los recuerdos, los pensamientos, las dudas, los celos, las pasiones… Necesitas bajar la ventanilla y tomar aire. Sientes la polución de la capital en tus pulmones pero te da igual porque has dejado de fumar hace ya un tiempo y necesitas echar una calada de algo. Enfilas la gran calle del declive y el aparentar. Es de noche y casi no hay tráfico. Los reflejos de la oscuridad se agolpan rápidos ante tus ojos. Comienza la letra de esa canción que ha hecho que tu respiración se agite. Que ha conseguido que entornes los ojos queriendo vislumbrar en el horizonte más de lo que tus engañadas pupilas pueden realmente distinguir. Vuelcas la ira de ese día de trabajo que te ha enseñado las vísceras de un mundo, que nunca vas a conseguir cambiar, en una mano con la que agarras violentamente la palanca de cambio. Cambias de marcha con rabia y parece que la canción que suena quiere acompañarte. Tal vez seas tu el que la acompañe a ella. Te da lo mismo. Solo quieres que llegue ese punto de inflexión en los acordes que derrumbe de una puta vez los miedos. Que te haga gritar mientras expulsas los demonios de un maldito día de trabajo que no olvidarás para el resto de tus días. Y es entonces cuando llega ese momento. La canción cambia de aires, se acomoda y se viste de tus temores. Se convierte en lo único por apenas unos segundos. Y has de agarrarte con más fuerza al volante. Con el único fin de que tu vida no gire lo suficientemente deprisa como para perder el rumbo. Sientes algo húmedo recorriendo tus mejillas y los latidos de tu corazón se escuchan más que los graves y la batería de esa canción que está apunto de devolverte a una calma que llega con las últimas notas de ese grupo que por apenas unos minutos se ha convertido en el confidente de tus sombras. La canción se despide. Te dice adiós. Retomas el control de los impulsos, la respiración vuelve a ser normal. Los latidos vuelven a perderse en el silencio. Y la calma llega. Miras a tu alrededor. Observas a la gente paseando. Como si nada hubiera ocurrido. Secas la última lágrima que se pierde ya en la comisura de tus labios. Prosigues conduciendo con el único deseo de llegar al descanso. Y te das cuenta de lo ocurrido. De que la calma que vives en ese instante a pesar de lo sufrido es increíble, ya que puedes alcanzarla por haber sobrevivido.

Come ride with me /Through the veins of history/I´ll show you how god/Falls asleep on the job
 And how can we win/When fools can be kings/Don´t waste your time/Or time will waste you
 No one´s gonna take me alive/The time has come to make things right/You and I must fight for our rights/You and I must fight to survive…

Especies En Extinción

•05/11/2009 • Dejar un comentario

     Lo cierto es que cada vez me da más y más pena. Con el título que encabeza otra de estas parrafadas que no se de verdad como no aburren a todo el mundo, no vayan a pensar que les voy a hablar de esos pobres animales que nos estamos cargando poco a poco y que ya hoy día mal pueblan los bosques, montes y llanuras de la geografía internacional. Que la verdad, mucha pena me dan también. Sino que quiero hablarles de la masacre cultural que estamos cometiendo. La masacre de valores y el genocidio del pensamiento que acarrea todo lo que viene detrás. Y cuando digo todo, es todo. Hoy en día con más de una zancada en el nuevo milenio somos el doble de tontos que antes. Y llámenme antiguo o carca pero que quieren que les diga, hay cosas de las de antes que uno echa de menos. Y es que a estas alturas, y siendo un reconocido pacifista (aunque piense que unos cuantos merecen bastantes hostias) no confundan términos, creo que ya no hay ni gloria en las batallas (si realmente alguna vez la hubo). Pero de lo que estoy claro es que de rectitud y de ciertas reglas no quedan más que atisbos en la memoria de cuatro imbéciles como yo que siguen pensando que no se empieza a comer la sopa hasta que la última persona se siente a la mesa, y en su defecto, el anfitrión o la persona de más edad en ella. Sí, miren, díganme lo que quieran pero se están perdiendo demasiadas formas. En la educación de lo absurdo que estamos llevando a cabo con nuestros jóvenes se nos hace tanto el culo coca-cola cuando hacen una broma, que al final no diferenciamos entre lo que es mantener una distancia, que le pese a quien le pese, creo necesaria y fundamental. Ese muro que decía cuando eras pequeño.- Uff, una más y me mamo una hostia de órdago. Y si en alguna ocasión te la jugabas, que me parece muy bien y ya que hay que intentarlo todo de niño, te la comías. Y ese día aprendías algo. No jodas con los mayores, porque hasta los dieciocho no vas a poderles replicar ni verbalmente ni físicamente. Pero sobre todo no vas a poder replicarles culturalmente. Anda amigos, o no se han dado cuenta de que aunque sus padres estén bien entraditos en años y solo tuvieran la oportunidad de cursar el graduado escolar, les dan una buenas palizas cuando se juega al Trivial en casa. Pues eso que aquello de que la experiencia es un grado, es una verdad más grande que mi cabeza. Y miren que voy bien servido. Pero bien servido. El caso es que con el “desarrollo” de la humanidad en ciertas ocasiones me da la impresión de que sufrimos un estancamiento desde hace una buena temporada. Y en los últimos años me aventuraría a decir que hasta estamos de retorno. Contrayéndonos en nuestro propio absurdo sin saber contrarrestar las barreras mentales que nosotros mismos hemos creado con estas libertades (“egalités y fraternités”) tan propias de mis colegas del gallo. Sin vuelta atrás, porque nos guiamos por leyes en ciertas ocasiones que rayan la extravagancia de la razón. Pero la culpa es nuestra y de nadie más. Y nos lo merecemos, mal que me pese. Por capullos. No se que pensarán pero les pongo un ejemplo de barrera creada por nuestro gran sistema que me da asco. El tema es que yo sinceramente encerraría a los chiquillos estos (hijos de la gran…) que parece ser (solo parece ser) que pudieran haber asesinado a Marta del Castillo, no se un tiempo al menos, hasta que algún juez en toda su sabiduría y omnipotencia, prepotencia y en algunos casos impotencia los sacara de nuevo a pasear por Andalucía. Ah! Un inciso esto de impotencia lo digo porque conozco a una secretaria judicial que me cae de puta madre y me explicó un caso de las altas esferas que por desgracia vivió en sus carnes. Hija mía no te preocupes que ahora si tienes por fin un gachi que te cuida y que te da lo tuyo. Si, si no se alarmen porque es lo que queremos todos. Encontrar a alguien que nos quiera y nos comprenda muy bien y que nos folle mejor. Bueno que me desvío del tema. Que desde mi “absurdo y subjetivo punto de vista” veo las cosas así. Maño, si te piensas que eso es un insulto mira que eres tonto. Pues claro que es absurdo porque es mío y me la suda que lo compartas. Y sobre todo es subjetivo porque doy mi opinión, y me mojo. Artículo de opinión. Joder algunos son tan tontos que hay que explicarles todo. En fin que me vuelvo a perder. Que como ya se ha convertido en costumbre en esta página. ¿Como estamos? ¿Cómo están ustedes? Pues jodidos Miliki, muy jodidos. Porque no queda dignidad ni en las propias acciones. Porque no queda honor en nuestros tiempos. Porque nos hemos alejado de los sueños verdaderos. Los que teníamos cuando éramos críos y pensábamos en crecer y aprender, en vivir aventuras junto a los amigos de siempre. Porque nos rendimos y dejamos de querer alcanzar esos pequeños mundos mágicos que los años esconden. Como lo es para mi este rincón que me une a los que más quiero. El escape junto a mi gente para canalizar la podredumbre de la vida y expulsarla de mi lado. Para echarle huevos y seguir adelante, dándome cabezazos una y otra vez contra los muros que quieren encerrarme. Y queriendo sacar a pasear las pocas virtudes que pueda tener. Al menos son mías. Levantándome una y otra vez del suelo. Porque en terco no me gana ni la santa de mi madre y eso que es Ballestera. Lo dicho señores que sigo soñando a pesar de saber que no existen los finales felices. Tan solo finales, y que se tornan si esta puta vida te lo permite en dorados atardeceres si pones mucho de tu parte. Que se convierten en el regalo que es envejecer habiendo transmitido todo lo que tu existencia te permita. Regalando momentos y sueños a tus seres queridos. Respetando incluso a tus enemigos y muriendo con principios. En la elegante rectitud de los valores de antaño. En que un rey no podía pedir nada a sus súbditos que él mismo no fuera capaz de realizar. Los días de la educación, de la base de nuestra cultura. Los días de los hermanos de sangre. Los días de sentarte con tus abuelos y aprender. Los días de humildad que las enfermedades nos brindan. Y que ni siquiera nos sirven, estúpidos de nosotros, a abrir los ojos y vivir más. Somos así y es triste. Somos la vergüenza de la mayoría de nuestros antepasados. De nuestros abuelos que se quedan atónitos cuando sus nietos no respetan sus palabras. Pero que vamos a esperar si ni siquiera aprendemos a respetarnos a nosotros mismos. Queridos lectores, somos si me permiten la expresión, seres obsoletos en estos momentos. Con breves resquicios de resistencia y de brillo propio. Somos a todas luces y lo cierto que para el bien del mundo que conocemos una especie en extinción.

PP, PSOE, “Política” E Hipocresía.

•28/10/2009 • Dejar un comentario

     La verdad es que a estas alturas uno ya no sabe si es que se piensan que somos tontos o simplemente que todos nos hemos convertido en gilipollas. Hoy toca lo de siempre. Enfadarse. Indignarse y cagarse en todo lo que se menea. Así que sin más demora comienzo. Punto uno son unos caraduras. Ah! Que no saben a quien me refiero. Seguro que si, que ustedes son espabilados. Por supuesto hablo del, a estas alturas para mi vergonzoso, gremio de los políticos. Bueno no, me corrijo. Que rectificar es de sabios dicen. Me refiero al glorioso ejecutivo que gobierna en este país. Y no solo me refiero a mi primo el de las cejas, que es un desastre. También hay para los de la gaviota de los cojones, que parece que solo sabe echar cagaditas que no manchan todo lo que debieran. Por supuesto hay para mis amigos los nacionalistas. En especial en esta ocasión para los independistas vascos. Y no por temas referentes al terrorismo, que eso ya se ve que es irremediable. Sino por cara duras. Por no librar no libra ni Obama. Aunque ya no se si es tanta culpa suya el que le hayan otorgado de manera increíble el Nobel de la paz. Me toca y mucho los cojones. Que se lo den a mi tía Sebas. Una monja que está en la República Dominicana luchando y que durante toda su vida ha regalado paz y bondad a toda su familia y a todas las personas que ha ayudado. De verdad que es para mear y no echar gota. Pero bueno, como hoy no quiero que me sangre de nuevo la úlcera me voy a rascar un poco la entrepierna a la salud de todos ellos y voy a proseguir. Bien yo no se de política, si es que de eso se puede saber o no saber. Pero se como casi todo el mundo de cosas con sentido común. Y por ello les voy a citar varias cositas que me parecen el colmo de la hipocresía. El exponente elevado a la…. Como cojones se diga que soy de letras. Yo solo quiero que se olviden de partidos políticos y que piensen en lo que ustedes harían, o en lo que quiero pensar que la mayoría de las personas consideran coherentes. Para empezar, sin poder aguantar la risa por el colmo del cinismo, les citaré Afganistán. A ver si los sociatas se dan cuenta de que es echarle mucho morro al asunto cuando ellos fueron los que clamaron al cielo porque nos pusimos bélicos con el bigotes apoyando a EEUU. Yo no se qué tiene ese país pero políticamente se la pone dura a nuestros presis. A todos se les hace el culo coca-cola cuando el despacho oval se encuentra al alcance de la mano. Ah! y para los de izquierdas que estén pensando en el rebelde acto de valentía de su mayor exponente hace unos años contra los americanitos (por supuesto me refiero a cuando ZP no se levantó ante su bandera). Les diré que eso no es sino un acto de mala educación. De muy mala educación Mr. President. Pero bueno. A lo que iba, resulta que abogan por la paz del mundo mundial pero van a enviar a otros pocos más de soldados a jugar a las guerras. Claro es que será diferente a Irak. No te jode. El caso es ir con el más grande poyuelos. Que se ve el plumero de cojones. No se a ustedes pero a mi me parece una incongruencia política en toda regla. Por otro lado voy a hacer especial mención a todos los artistas que salieron dando la cara y su apoyo al PSOE. Engrandecidos en los medios y entregas de premios y que ahora no se muy bien donde coño están (cariño ésta en todos los morros va por ti). Y la siguiente que viene también porque no me digan que lo del aborto no es de coña. Ya escribí mis pareceres sobre el mismo una vez y no lo repetiré. Lo único que quiero reflejar (esta es tuya espartana) es que me parece impresionante que para salir al extranjero un menor deba de pedir una autorización paterna mientras que para abortar no. No se como lo verán. Lo que les digo, sentido común por favor. La verdad es que los del PSOE me están dando juego pero es que se están luciendo últimamente (niña ahí va otra). No se si son conscientes de que poco a poco estos de izquierdas te van prohibiendo cositas. Que si no se bebe en… que si no se fuma en… que si ahora me sale de los cojones y censuro una película (si lo hiciera el PP, sería como resucitar a Franco). Y es que por muchos miembros y miembras (jajajajajajajaja) que haya para votar por la utilización de las censoras tijeras, está claro que como en todos los tiempos de la historia. Aquí y en Roma, el que censura es el gobierno. Así, a groso modo termino con los de la rosa. Sin entrar en vírgenes económicas que jodido lo llevamos. Últimamente con estos en el gobierno me están dando hasta ganas de votar por primera vez. El problema es a quién. ¿A esta gente de derecha que como en su momento hizo la izquierda no da soluciones y lo único que sabe es intentar machacar en los defectos de los otros? Han visto que digo intentar machacar porque es de coña. No saben ni hacer sangre. En fin. Ahora les toca a los peperos. Aunque tampoco tengo que decir mucho, pero por una razón, porque se trata de una oposición obsoleta. Con un “lider” quizá algo falto de carisma que bastante tiene con solucionar las múltiples mierdas que le van saltando en todas las comunidades. Entre espías, tramas, escándalos y fugas del partido, no saben ni donde están pinados. Y resulta que van a ser el relevo que intente sacar hacia delante la decrépita situación en la que nos encontramos. Miedo me da. Se que no se puede generalizar pero es que hijos míos en los dos últimos años habéis tenido de todo y ya da que pensar. Mientras, por otro lado y para no enrollarme demasiado me voy a centrar directamente sobre la Comunidad de Madrid en la que resido desde hace ya un tiempo. En serio, lo de Gallardón y Doña Espe es incalificable. Entre millonarios gastos con el fin de conseguir una puta candidatura olímpica que se sabía no sería para España y cumpleaños felices cantados a Rubalcaba uno ya no sabe si está en la capital de la Nación o en el coño de la Bernarda. No es de recibo que la deuda del ayuntamiento de Madrid supere en tal elevadas cifras a las del resto de ayuntamientos nacionales. Algo falla creo. Y me da la impresión de que al igual que yo saben lo que es. A ver, a ver. Ah! Los nacionalistas vascos que se me pasaban. Estos son unos jetas. Pregúntense que andarán buscando cuando les da por acuir a los actos de la fiesta nacional y votan a favor de los presupuestos. No se… por ejemplo se me ocurre que dentro de nada en los pesqueros debido a los ataques piratas acontecidos puedan llegar a ir un par de infantitos de marina con el fin de ofrecer seguridad. O quizá cuando haya manifestaciones pro… ejem. Mejor ni lo digo. No se le vaya la mano a la policía. O tal vez los referéndum los hagan a pachas con los socios del cejas. Espero que no, porque al menos algo de esperanza tango puesta en Patxi. Bueno y con esto casi se termina porque los catalanes son borriquito blanco. Pide pide que yo te doy. Y de IU ni hablo porque no pasan buenos tiempos. Rosa Díez intenta algo pero no se muy bien qué. Y los verdes y Labordeta no son de mi agrado. Aunque quizá habría que darle una oportunidad por eso de llevar un país en la mochila. Nunca se sabe. Aunque tal vez deberíamos olvidarnos de grupos políticos y gobiernos. Pasar de estatutos, comunidades y reglas. De leyes infumables y ponernos unos taparrabos para empezar de nuevo. Aprender a caminar a leer y a escuchar. Y si no toda la peña a fumarse unos porros y solamente a gritar todos juntos cogidos de la mano, que viva la anarquía y fuera la policía, por no aguantar a este desastre de políticos que nos llevan a la deriva. Jo que radical me vuelvo. Hay que joderse.

Tribus Urbanas

•26/10/2009 • Dejar un comentario

            Hoy me voy a aventurar con todas esas tribus urbanas reconocidas a nivel nacional y mundial. La verdad es que no me voy a meter en especial con ninguna de ellas sino que voy a comentarles lo mal que me parecen muchas de las actuaciones que estas tienen. Resulta que a un servidor le gusta olisquear un poco de todo y en muchas ocasiones eso no me está permitido alegremente. Puesto que tengo que aguantar que por no ir vestido como determinadas personas se me mire mal. Esta gente mucho habla de la incomprensión social y esas gaitas pero de lo que no se da cuenta es que ellos, son iguales. Por una simple razón. Porque todos somos iguales. A unos nos desagradan los moros (y espero que ninguno se sienta ofendido) porque esa palabra proviene de los antiguos pueblos de Mauritania. Y si lo hace que se joda por no saber de historia. A otros nos disgustan los negros. A otros las lesbianas. Y a otros los que visten de negro, los que visten de época, los que van de rollo latino, los de las chupas de cuero o los raperos. A mi personalmente me la sudan todos ellos. Y supongo que en cierto modo yo incluso puedo pertenecer a esta nueva moda de las tendencias y se me puede encasillar en alguno de esos bandos que tanto le gustan a la gente. Que si leo, que si mis Converse, que si mi música de las islas… yo que se. Me da lo mismo. Pero lo que no me da igual son las actitudes. Hablamos de igualdades y políticas sociales. De la lucha contra el racismo y los xenófobos. Pero eso es tan solo una burda representación social de este siglo mega correcto en el que quieren hacernos ver que vivimos. Siempre fue así y siempre lo será y yo no entiendo esos conceptos que ahora venden los de siempre. Al igual que no entiendo la discriminación positiva a la que estamos llegando. Pero de eso ya hablaré otro día que me desvío. El caso es que no se si se han dado cuenta pero yo como dicen ellos, me siento observado, cuando entro en un sitio en el que se supone que no pinto. Y esa expresión de por si ya me jode bastante. Como siempre antes de que las voces de la justicia clamen por generalizar diré que hoy no hay excepciones, no seáis hipócritas. Somos intolerantes por naturaleza. A todas las personas nos disgustan ciertas cosas. Pero no acepto que por no ir vestido como el cuervo no pueda estar a gusto en una sala gótica escuchando a The Cure, o que incluso me increpen. Eso no. Si no me sale de los huevos ponerme lentillas de colores es cosa mía. Pero pago las copas como todo hijo de vecino y no me meto con nadie. El caso es que me joden esas cositas, como que quieran que pase por otro lado porque algún “latin” chungo tenga cruzado su coche en una calle algo estrecha y quiera que de vuelta porque eso es “su territorio”. Juro que la próxima vez que me ocurra, al subnormal que me lo diga, le meo encima. Me saco la chorra y marco yo el territorio en su cara por sopla pollas. A lo que voy, que no me gusta que muchas personas se escuden en una idea, un grupo, o una tribu urbana como ahora se dice y se vuelvan gilipollas. Lo suyo es que cada cual vaya a su puta bola y si a mi colega le da morbo follarse a una que viste a lo manga. Y a ella le apetece. No tenga que cambiar hasta de teléfono móvil porque a los primos “pokemon” de la gachi les haya reventado que no fuera con uno de su gremio, por decirlo de alguna manera. Pero a que coño jugamos. Solo pido que dejen de ir de víctimas incomprendidas y todos esos rollos como hacen en demasiadas ocasiones. Que se dejen de monsergas y que viva el mestizaje urbano. Que los bacalas follen con las góticas. Que las blancas con los negros. Y ya puestos que los de la bandera arco iris disfruten más de la vida y se dejen de tanta monserga que se tienen todavía. Y por supuesto que las feministas dejen de dar la coña de una vez. Porque en muchas ocasiones con ciertos comentarios ayudan bastante menos a las mujeres de lo que piensan. Es más hacen hasta daño. Que sí, que las han pasado muy putas pero ya vale. Que a algunas mujeres les jode y mucho que salga una pendeja cualquiera echando mierda por la boca cuando ellas con su esfuerzo han conseguido lo que esa tarambana jamás conseguirá en su vida graznando en debates. El respeto de su entorno y la sociedad. Esta sociedad que cada día más miedo da. Con sus paranoias, la gente aislándose y mal refugiándose en pequeños guetos que en la mayoría ocasiones no son ni culturales. Yo solo espero que la gente se de cuenta de que es arriesgado encasillarse en una manera de vivir. De vestir, y lo peor de pensar. Y que abran los ojos. Todos somos racistas e intolerantes de alguna manera y a todos nos disgustan millones de cosas, de personas, de tribus. Lo único que hay que hacer es no complicar el camino a ninguna de esas miles de personas que se cruzarán contigo a lo largo de tu vida y que no te agradarán. Creo que nos iría al menos un poco mejor siendo un algo más sinceros con nosotros mismos y aceptando que somos lo que somos. Personas. Cada uno hijo de su padre y de su madre. Y algún hijo de puta también. Aceptando que realmente las trabas de la convivencia las marcamos nosotros mismos. Solo nosotros porque si en ocasiones no sabemos soportar nuestra triste manera de vivir y buscamos escudos y refugios en masas para seguir adelante, estamos como para aceptar la de los demás.

Días Eternos

•23/10/2009 • 2 comentarios

     Estoy a punto de cumplir los veintinueve y me acerco a la frontera, en la que todos dicen que si te despistas dejas de ser un niño perdido que vuela junto a Peter Pan al país de nunca jamás. Pero tengo la suerte de conocer a gente en mi vida que hace que pueda seguir volando y que esos pequeños momentos compartidos se conviertan en mágicos. En eternas chispas que marcan el camino para poder llegar de nuevo hasta los amigos. En eternas alas que recorren esas distancias que nos separan. Hoy me encuentro contento. Y es por algo tan simple y tan complejo a la vez como lo es la amistad. Junto al amor, el pilar de nuestras vidas, nunca lo olviden. Hoy estoy contento riendo solo y escribiendo. Paseando por la memoria entre recuerdos de lo que fue una noche especial. Una de esas citas que el destino tiene marcado en el calendario de los años y que en ocasiones te sorprende. Que te alcanza y que te envuelve. Uno de esos momentos en los que solo puedes dejarte llevar. Y es que no voy a hacer otra cosa sino hablar de la boda de unos amigos. No diré buenos amigos como he leído en alguna ocasión, puesto que a mi entender la palabra amigo, ha de llevar ese adjetivo anclado por defecto.

     La verdad es que la vida cuando quiere, es realmente agradable. Te da momentos como los que viví el otro día en Santander. Situaciones que nunca hubiera podido imaginar mientras lanzaba el balón al patio de las chicas en el colegio de Nueva Montaña solo para pasar al mismo y poderlas ver. Quién me iba a decir que una de aquellas chiquillas con la que llegué a compartir clase cuando conseguimos romper las barreras físicas y morales de la época iba a ser la protagonista de esta historia. Seguro que Ana esa chica de la que les hablo, recuerda tan bien como yo aquél día en que cayó ese muro. Estará siempre en el recuerdo. Como lo estará el día en que celebró su boda con el noviuco de siempre. El protagonista de esta historia. Johan. Tal vez mucha gente no le de importancia a estas situaciones o crea que valoro demasiado lo acontecido pero lo cierto es que como ya he dicho los años me hacen saborear mucho más estos momentos. Lo mismo me ocurrió cuando Uge y Peque dieron el paso. Y cito este gran momento porque fue cuando me reencontré con Ana y Johan. Pasamos un día espectacular. Uno de esos que te dejan un regustillo mientras a la mañana siguiente estás riendo con tu pareja en la cama recordando lo acontecido. Riendo mientras Laura ya estaba pensando, apenas habiendo pasado unas horas de la despedida, en el próximo encuentro con ellos. Y es que desde entonces en todas las ocasiones que nos permite esta dichosa vida adulta, tanto Laura como yo nos reunimos con ellos en su tierruca. Porque sabemos que nos espera un rato agradable en su compañía (siempre y cuando Johan y la prima de Huesca no profundicen demasiado en… mejor ni nombrar la política hoy tampoco ¿verdad Ana?). Lo cierto es que disfrutamos en su compañía, por ello cuando Johan me llamó para decirme que se preveía una celebración, no dude ni por un momento de nuestra asistencia en tal evento. Porque creímos que era la mejor de las maneras de demostrarles que tienen, porque se lo han ganado ha pulso, un hueco reservado siempre que quieran en este endiablado calendario del día a día. Y así llegamos hasta su noche. Junto a la familia de Zaragoza que tanto nos da. Devolviendo a los recién casados lo ofrecido. Cariño y amistad. Dando casi la bienvenida al amanecer después de que Campanilla llevara volando a Ruben hasta el descanso. Brindando una y otra vez. Y sonriendo sin parar. Fue una gran noche. Y cuando nos despedimos y llegamos a casa Laura se duerme. Yo me quedo mirando al techo con media sonrisa en los labios. Me quedo pensando en esos momentos que acabamos de vivir y me doy cuenta de que son para no olvidar los abrazos de Johan y la sonrisa de Ana mientras bromeaba, reía y bailaba con Laura. Y saboreando ese momento me quedé dormido sabiendo que ese camino que siempre digo que hay que recorrer para encontrarse con los amigos, quedó más que marcado en nuestra memoria para no perdernos en un próximo encuentro, que esperemos no sea muy lejano. Sabiendo que con Ana y Johan hay algo especial, sincero y esperamos que eterno, llamado amistad.

Gracias por ese día y por todos los que quedan. Laura y David

Velázquez Y Su Ceguera

•18/09/2009 • Dejar un comentario

Velázquez     Me viene al cuento la aparición de una nueva obra de arte de un gran pintor sevillano en el Metropolitan de la gran manzana para comenzar a hilar una historieta que viví no hace mucho. Pues bien les cuento. Hay un trayecto que realizo en coche al vivir en Madrid que me resulta especialmente curioso. Unos de esos momentos en los que me pierdo en pensamientos. Que regreso a los años de capa y espada que tanto adoro. Cruzo la Gran Vía madrileña. Observo extrañado por las ventanillas las múltiples comedias andantes que se escenifican diariamente en este siglo raro en el que vivimos. Me aburren las personas que veo y hasta su forma de vestir. No encuentro un rostro interesante en la muchedumbre. La clase y el estilo se pierde. Por no ver no veo ni malos como los de antes. De los de navajas y fulares anudados a la cintura. Ahora los malos alunizan contra los escaparates. Las putas para mi gusto no tienen ni una pizca de la clase que en años tuvieron en España. Y por ponernos ya que estamos, ni los policías me infunden en ocasiones respeto con sus tatuajes por debajo de la mangas cortas de verano y esos pelos de rata asomando por debajo de la boina o la gorra oficial. Todo está cambiando demasiado y yo soy de evolución lenta. Y de aprendizaje aun más. Abandono la muchedumbre sorprendido de lo que veo y rodeo la Puerta de Alcalá. La miro mientras los turistas se paran en medio de la carretera para tomar una instantanea. Siempre me ha parecido peculiar digamos. El caso es que veo la inscripción de la misma en su parte superior. ¡Ah! Carolo pienso… Y en eso me doy cuenta de que estoy ya en una de mis calles favoritas. Y lo es solo porque él me está esperando allí, a cualquier hora del día está esperándome. El caso es que sigo conduciendo y llego hasta su altura. Lo miro y evado la mente. Lo imagino ahí parado si cabe más extrañado que yo. Mirando para un lado y para otro sin encontrar a nadie digno para retratar. Odiando su posicionamiento en una calle que lleva su nombre, pero que no recuerda para nada la esencia de su época. Fíjense lo que les voy a decir. Yo creo que el otro día cuando detuve mi coche para retirar un plástico que le había colocado algún hijo de la gran puta en los ojos a Don Diego, creo que hasta escuché retorcerse el metal de la estructura como pidiendo que no lo hiciera. Pues lo que a sus ojos cada día aparece no sirve sino para desear quedarse ciego ante la barbarie social y cultural que acude cada día ante su persona. Por ello desde aquél día, cada vez que paso junto a la estatua que rinde memoria a uno de los más grandes pintores de la historia pido perdón por haberle devuelto la vista y por lo que tiene que sufrir cada día. Don Diego Rodriguez de Silva y Velázquez disculpe vuestra merced que acudiera sin que me lo pidiera en su ayuda puesto que con mi acto no me di cuenta de que de nuevo tendrá que ver el decrépito país cultural en que nos hemos convertido.